Los vecinos de la calle Paullier se quejan de la continua voladura de tortugas de la que son espectadores, cuando no víctimas. Habrá que aprender a tolerar a los vecinos resongones y a las tortugas con aspiraciones.
Los vecinos de la calle Paullier se quejan de la continua voladura de tortugas de la que son espectadores, cuando no víctimas. Habrá que aprender a tolerar a los vecinos resongones y a las tortugas con aspiraciones.
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